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“La ley de Herodes”

Sandrine Caridi*

Durante la Revolución Mexicana, en los años 20, hubo muchos eventos violentos y muchas reivindicaciones sociales, como la reforma agraria.

En una hacienda ubicada en Sotuta de Peón, en Yucatán, vivían dos amigos que tenían juntos una plantación de henequén y una fábrica de cuerdas y sacos. Por muchos años la empresa marchó muy bien y ambos dueños se hicieron ricos. Pero poco a poco la convivencia entre los dos empeoró porque Don Gordito quería vivir en una gran ciudad. Para establecerse en una, como Mérida, necesitaba mucho dinero. Al contrario, su compañero, Don Delgado, quería desarrollar la fábrica, ahorrar para invertir dinero en nuevas herramientas y máquinas.

Una noche, se pelaron muy fuerte hasta que Don Gordito sacó una pistola y le disparó fatalmente. Entonces Don Gordito se apresuró a sacar todo el dinero que había escondido en la oficina. Estaba muy nervioso y tenía mucho calor. Robó todo lo que pudo cargar en sus bolsas y salió corriendo.

Por el ruido monstruoso, los campesinos y los trabajadores de la hacienda se despertaron y corrieron con antorchas para saber qué había pasado. Don Gordito no logró alejarse de los campesinos y se cayó. Pagó con su vida por su mal comportamiento. Perdió la cabeza por el mismo medio que le daba riqueza: ¡el machete!

Sin dueños, los trabajadores saborearon la libertad y se dividieron las tierras de la hacienda.

Fuente de imagen: Sandrine Caridi

*Estudiante francesa de Español 4.
  CEPE-Polanco, UNAM, CDMX


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