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El vino libanés

Carla Hassoun*

El vino libanés

Cuando pensamos en vino, el primer país que nos llega a la mente es Francia o Italia y, después, varios países de Europa como España, y tal vez unos países de América latina como Argentina o Chile; ¿y el Líbano? ¡No, nunca!  Pero ¿sabían que el Líbano es uno de los sitios de producción de vino más antiguos del mundo? Los fenicios, en su franja costera, fueron los que difundieron el vino y la viticultura por todo el Mediterráneo en la antigüedad.

Las vides crecían fácilmente en la tierra de Canaán, lo que es el Líbano de hoy, debido a su clima y tipo de tierra. Líbano cuenta con  un clima templado (cálido, con unos 300 días de sol al año). Aunque el Bekaa es un valle, es muy alto, con la mayoría de los viñedos plantados a unos 1000 metros sobre el nivel del mar, y las nuevas plantaciones alcanzan los 1100 o 1200 metros; allí el aire es más fresco, lo que permite una maduración más lenta y una mejor retención de la acidez, la frescura y el equilibrio en los vinos. El Líbano también ha sido bendecido con abundante agua de nieve que se derrite en las dos cadenas montañosas. Además, hay una gran variedad en el tipo de  suelos, pero tienden a ser de piedra caliza y generalmente están bien drenados; por lo tanto, pueden ofrecer una gran variedad de colores, texturas y pesos que es, en parte, la razón por la cual todos los tipos de vinos se pueden producir allí.  En la antigüedad, los vinos de Byblos se exportaban a Egipto durante el antiguo reino, también los de Tiro y Sidón.

La primera bodega conocida en Líbano fue Château Joseph Chbat,  fundada en 1847 en la región de Aaramoun, Kesrouan, y luego le siguió otra bodega que se llama Château Ksara, cerca de la cuidad de Zahle en el centro de la valle del Bekaa. En 1868, un ingeniero francés, Eugene François Brun, estableció la bodega Domaine des Tourelles, después otros lo siguieron, en particular el Château Musar de Gaston Hochar en 1930.

A finales de la guerra, en el año 1990, hubo un nuevo impulso hacia la viticultura, lo que permitió generar el renacimiento de los vinos libaneses hasta la instalación de la Bodega Wardy en 1997 y la de Massaya en 1998, que marcó la participación activa de las dinastías francesas de vino en el valle de Bekaa. En aquel entonces, el número de productores de vino era alrededor de cinco y en la actualidad son más de 50 bodegas que están activas en el Líbano.

Los viticultores libaneses han favorecido el cultivo de las uvas francesas, en particular las variedades Cabernet Sauvignon, Merlot y Rhone; así como Cinsaut, Carignan y Grenache. También hay uvas particulares y nativas del Líbano, tales como Obaideh y Merwah.

La mayoría de las principales bodegas tienen sus viñedos en el sur del valle de Bekaa. Château Ksara sigue siendo el más grande, con el 70% de toda la producción del país. El siguiente es Château Kefraya, Château Musar, el cual es quizás el más conocido en Occidente ya que obtuvo reconocimiento internacional en la Feria del Vino de Bristol en 1979 y durante mucho tiempo fue el único vino libanés ampliamente disponible en el Reino Unido. Massaya es una bodega boutique que tuvo mucho éxito en el mercado internacional y ha sido presentada en diversos programas de televisión en canales mundiales como CNN, BBC, Travel Chanel, TV5 y en New York Times; estas transmisiones han reforzado la posición de liderazgo del Líbano en la categoría de vinos del mundo antiguo.  Entre otras bodegas conocidas y reconocidas, podemos mencionar Marsyas e Ixir, de la cual el famoso critico francés Jean-Marc Quarin dijo: “la mejor calificación que he dado a un vino libanés”,  en la famosa semana de los premios de Burdeos, Francia.

 

Actualmente, el sector del vino exporta más de 50% de la producción, principalmente al Reino Unido, Francia, Canadá y Estados Unidos. El país tiene una producción anual de más de 6 000 000  (millones) de botellas de vino. En los últimos años, algunas nuevas regiones vinícolas han comenzado a producir vinos y la mayoría de éstas son más altas que el valle de Bekaa. Con viñedos plantados entre 600 y 1300 metros de altitud sobre el nivel del mar, como la hermosa zona sur de Jezzine, la región de Batroun y en el Chouf.

¿A dónde ir, si quieren probar el vino libanés? ¡Al Líbano, por supuesto! Aunque hay viñedos dispersos por todo el Líbano, los dos senderos de vinos más populares se ubican en el valle de Bekaa al este, y la región de Batroun en el norte. Desde Beirut, el valle de Bekaa está justo al otro lado del Monte Líbano. Un viaje de un día, que se puede combinar con un paseo por el magnífico templo de Baco, el cual celebra al dios del vino en Baalbek. Mientras tanto, para visitar la zona de Batroun, pueden conducir por la costa y detenerse en el puerto histórico de Byblos. Allí podrán ver las ruinas del castillo de los cruzados y su sitio arqueológico, que tiene más de 8000 años, en lo más profundo de la historia fenicia y romana.

O tal vez pueden asistir al festival del vino libanés, Vinifest, que se celebra todos los años en octubre en el Hipódromo de Beirut  o en el antiguo puerto de Byblos en junio, o en el antiguo mercado de Zouk Mikael en febrero, que es conocido como Valentwine, debido al día de San Valentín. El festival ofrece a miles de visitantes cuatro días inolvidables durante los cuales pueden disfrutar de puestos de exhibición, catas de vinos y productos regionales del Líbano y el extranjero.

También se ofrecen espectáculos y conciertos musicales todos los días para disfrutar de una experiencia excepcional. El Vinifest fue creado con el objetivo de mejorar el desarrollo económico de bodegas, productores de alimentos y empresas, así como para promover la industria y el turismo libaneses. Se sabe que este festival ofrece el mejor foro para exhibir y consumir vino y comida acompañados de elementos que se combinan con la sofisticación de esta bebida. En los últimos años, el festival de vino libanés Vinifest se ha estado desarrollando cada vez más y ahora es uno de los acontecimientos más prestigiosos de su tipo en el país e incluso se ha vuelto uno de los festivales de vino más grandes del Medio Oriente. Una gran multitud de enófilos asiste a este evento y, tanto para los amantes del vino experimentados como para los novatos, el festival tiene algo para complacer a todos los paladares.

A medida que el país continúa desarrollando su identidad como destino de vino, no hay un tipo que sea claramente libanés, como el Riesling para Alemania o el Chianti para Italia; sin embargo,  esa diversidad, como todo en el país, permite deleitar a algunos bebedores, ya que encontrarán un espectro de vinos blancos y tintos junto con el Arak libanés tradicional.

Fotografía “El día del vino libanés en San Francisco y Los Ángeles”, tomada de https://www.the961.com/amp/lebanese-wine-day-san-francisco-los-angeles

Estudiante libanesa de Español 7
CEPE-Taxco, UNAM, México


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