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Los que juegan con el tiempo

Rita Dromundo Amores*

Juna Rulfo

Si piensas que voy a hablar sobre los físicos o sobre quienes hacen el pronóstico del tiempo, te equivocas. Me referiré a otro tipo de personas, a las que pueden manejar el tiempo a la medida de sus deseos: los escritores.

¿Has notado que en ocasiones un texto te parece muy largo, aunque sea de unas cuantas páginas, y otras veces una novela gruesa te parece breve?

¿Por qué ocurre esto? No es solo lo que seguramente pensaste: que algunos temas nos interesan y otros nos aburren. Eso es cierto, pero adicionalmente hay una serie de trucos que los escritores pueden utilizar para crear ciertos efectos en nosotros como lectores con el fin de que nuestra percepción del texto sea distinta. Por supuesto que el impacto que los autores tengan en nosotros dependerá de su habilidad para emplear los recursos literarios.

Los que juegan con el tiempoTomemos como ejemplo un cuento muy conocido del escritor mexicano Juan Rulfo: Nos han dado la tierra. Solo son unas cuantas páginas (de 4 a 7, según la edición) y sin embargo nos parece muy largo y denso. Si acaso no has leído el cuento, o no lo recuerdas, la historia es la siguiente: un grupo de campesinos recorre penosamente un llano seco y duro, sin ningún signo de vida, ni la menor posibilidad de que algo crezca ahí. Por medio de los recuerdos del narrador personaje, nos enteramos de que ese llano es la tierra que les dieron como recompensa por haber luchado en la Revolución Mexicana.

Rulfo quiere hacernos permanecer mucho tiempo en ese llano, para que podamos sentir, junto con los personajes, la desesperación que sienten en ese lugar tan inhóspito y desagradable, que además representa la burla de que fueron objeto, porque en lugar de las tierras de cultivo prometidas recibieron esa "costra de tepetate". Pero ¿cómo es que logra el autor que el tiempo se alargue para nosotros? Te diré algunas de las formas en las que lo hace.

En otros textos las expresiones sobre el tiempo permiten ubicar a los personajes en un momento preciso, pero Rulfo no desea eso, quiere mantenernos en un tiempo indefinido, por eso usa frases como:

Hace rato, hace tiempo, antes, desde que yo era muchacho y hemos caminado más de lo que llevamos andado. De esta manera consigue que el tiempo se diluya, se vuelva confuso, que no sintamos su avance.

Influye también en nuestra percepción del tiempo el uso de cuadros o escenas breves y rápidas, como en la novela Los de abajo, de Mariano Azuela, cuando se pasa, como con una cámara de cine, rápidamente de una escena a otra. En cambio, pueden darse acercamientos como el que hace Rulfo para observar una sola gota, lo que da mayor lentitud al relato.

Otro recurso es el uso de los verbos. Si observas el cuento, notarás que la mayoría de los verbos están conjugados en tiempo presente. Ello nos obliga a ir paso a paso por el llano y siempre estar viviendo ese momento. Los pocos verbos que hay en pasado sirven para dar los antecedentes, y los que están en futuro (sólo cinco) sirven para marcar la falta de esperanza, lo que no va a ocurrir: ni maíz ni nada nacerá; ¿qué haremos?

También el uso del estilo directo o indirecto influye en el tiempo. Cuando predominan los diálogos, el relato es más ágil y rápido. Por eso en este cuento casi no hay diálogos, para hacer más lento el camino. Si acaso hablan los personajes, inmediatamente hay una descripción muy lenta.

Un recurso muy empleado en la narrativa contemporánea es la simultaneidad temporal. Esto es, no se cuenta una historia en un orden cronológico, sino que el presente de la narración se ve interrumpido por evocaciones del pasado (retrospecciones) o por suposiciones de lo que ocurrirá en el futuro (prospecciones). Mencionamos anteriormente que el cuento de Rulfo está ubicado fundamentalmente en el presente, pero hay retrospecciones y prospecciones.

Para algunas personas resulta muy extraño leer textos en los que ha sido cambiado el orden temporal, pero pensemos en lo siguiente, a manera de ejemplo:

Asistes a una conferencia y mientras escuchas la voz del ponente piensas que, en cuanto salgas, deberás ir a comprar la ropa que necesitas para una fiesta muy importante. Vuelve tu atención a la conferencia y, después de un rato, recuerdas a esa persona tan agradable que conociste en una conferencia. Piensas que te gustaría que estuviera ahí. Así, sin proponértelo, estás haciendo convivir tres tiempos. El presente: los fragmentos intercalados de la conferencia que llegan a tu conciencia y el hecho de que estás ahí; pero además recuerdas algo del pasado (a la persona que conociste), y piensas en lo que harás después, en el futuro (comprar ropa).

Como puedes ver, lo que hacen los escritores es reflejar ese libre movimiento de nuestra mente, que a veces no es consciente. Por otra parte, cuando le contamos a alguien un suceso, casi nunca lo hacemos en orden, sino que intercalamos datos que habíamos omitido y hacemos consideraciones hacia el futuro.

Si quieres ver con claridad cómo juegan con nosotros los escritores por medio del manejo del tiempo, te sugiero que leas La culpa es de los tlaxcaltecas, espléndidamente escrito por Elena Garro. En este cuento una mujer escapa del horror de la lucha de la conquista de lo que hoy es México, en el siglo XVI y llega al siglo XX, donde se casa con un hombre blanco y tiene una vida aparentemente normal, hasta que empiezan a enlazarse los dos tiempos. Entonces regresa al pasado, por breves lapsos, y encuentra al hombre a quien amaba, su marido, en la época prehispánica, pero como la guerra continúa, vuelve a huir, hacia el siglo XX. Entonces es él quien viene a buscarla al presente, para que puedan irse juntos, no se sabe a dónde ni a qué época. Solo dice que es “para siempre”.

Cabe mencionar que parte del cruce de tiempos sucede, por ejemplo, en la cocina, pues al cocinar empleamos productos de diferentes lugares y recetas de distintas épocas (la receta de la abuela, otra del siglo XVIII, alguna más salida de internet). Esta historia, sin la habilidad de Garro como narradora, resultaría difícil de aceptar por la mezcla de tiempos, pero la autora logra crear un relato verosímil, donde nos convence de que es lo más natural que estos hechos ocurran. Nos lleva de un tiempo convencional, a un tiempo interior y cósmico donde, por ejemplo, para la protagonista ha transcurrido una tarde, en tanto que, para los otros, han pasado diez días desde que se ausentó.

Además, lo que motiva a los personajes y les permite traspasar las barreras temporales, son el amor y la fuerza de su destino, que los acercan por encima de todas las circunstancias e imprimen al relato un ritmo acelerado, de compás de espera, como el latir de sus corazones, a manera de reloj, hasta que sus tiempos lleguen a unirse, porque para ellos “el tiempo y el amor son uno solo” (p.14).

Espero que este tiempo que pasaste leyendo sobre el tiempo, te lleve a un tiempo de reflexión sobre el tiempo, y cómo un buen escritor es capaz de hacernos percibir lo que cuenta tal como él o ella quiere que lo hagamos, porque como dice Renato Leduc en un poema: "Sabia virtud de conocer el tiempo".

 

Imagen: e-radio.edu : El-llano-en-llamas/Capitulo-04-Nos-han-dado-la-tierra

*Profesora de Literatura
  CEPE-UNAM, Ciudad Universitaria, Ciudad de México

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Referencias:

Garro, Elena. La culpa es de los tlaxcaltecas. En La semana de colores. México: Grijalbo, 1987.

Leduc, Renato. Aquí se habla del tiempo perdido que, como dice el dicho, los santos lo lloran. http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/187-085-renato-leduc?start=16

Rulfo, Juan. Nos han dado la tierra. En El llano en llamas. México: Fondo de Cultura Económica, 1953.


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